
Cuando hablamos de Generación Plateada.
¿De qué estamos hablando?
Según el Banco Mundial la esperanza de vida al nacer aumentó casi un 25%, desde 1970 a 2020, pasó de 58 a 72 años. Para mejor la velocidad de este aumento crece a ritmo agigantado año a año. Entre 2015 y 2050 el porcentaje de personas mayores de 60 años en el mundo, casi se duplicará pasando del 12% al 22%. En 2030, según la Organización Mundial de la Salud (WHO) habrá 1400 millones de personas mayores de 60 años en el mundo. Este hecho está generando una revolución desde el punto de vista social, sanitario y económico. Estamos frente a un desafío maravilloso, que nos obliga a entenderlo y estar preparados para poder afrontarlo. La promoción del envejecimiento saludable en fundamental para poder afrontar el desafío. Cuanto más podamos postergar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida de los mayores mejores beneficios obtendremos como sociedad.
Desde el punto de vista social el gasto cada vez será mayor dado que los países contaran con un mayor número de jubilados y pensionados y a su vez la fuerza laboral será menor por el cambio demográfico. Debemos generar las condiciones, como sociedad, para que los mayores continúen en actividad, pero no por obligación sino por decisión personal, brindando posibilidades laborales para quienes quieran seguir trabajando y generando recursos o que cuenten con los medios para poder aumentar el consumo de esta generación a través de actividades dirigidas a la generación plateada, generando nuevos productos y servicios para mejorarles la vida. Es importante ante la baja de la fuerza laboral generar las condiciones de reemplazo a través de la robótica y la inteligencia artificial (AI). Estas herramientas bien utilizadas contribuirán a solucionar problemas que de otra forma serian casi imposibles de afrontar.
El desafío en la salud implica promover una calidad de vida más sana, brindar educación sanitaria para lograr mejores hábitos nutricionales, mostrar los beneficios de consumir alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales, promover la actividad física para mejorar la circulación sanguínea, el tono muscular, la capacidad respiratoria y el estado de ánimo, estimular la actividad cognitiva ya sea desarrollando nuevas habilidades, realizar ejercicios de meditación, impulsar la interrelación social y familiar. Desde el punto de vista de la ciencia desarrollar terapias modernas para enlentecer el proceso de envejecimiento y tratar las enfermedades crónicas asociadas a la vejez. Para ello contamos con importantes desarrollos farmacológicos, así como también avances en biotecnología, terapias genéticas y lo más moderno poder aplicar la AI para instaurar tratamientos customizados, generando un nuevo ecosistema basado en la salud.
El tema económico no es menor. Todos se asustan por el incremento de los costos y gastos que está generando contar con una sociedad cada vez mayor, pero si entendemos que muchos mayores son independientes, cuentan con recursos y quieren seguir activos, aportando su experiencia a la sociedad ya sea trabajando y generando recursos económicos, participando en actividades sin fines de lucro pero con beneficio social o aportando su creatividad en las artes y el deporte, todo esto apalancado por la tecnología que genera nuevas alternativas y ayuda a disminuir los costos, creo que empezamos a recorrer el camino correcto.
ENVEJECIMIENTO SALUDABLE Y ACTIVO
Consiste en desarrollar y mantener a edades avanzadas la capacidad funcional que hace posible el bienestar. La capacidad funcional viene determinada por la capacidad intrínseca de una persona (es decir, por la combinación de todas sus capacidades físicas y mentales), por el entorno en el que vive (entendido en su sentido más amplio e incluyendo el entorno físico, social y político) y por las interacciones entre ambos (Década de Envejecimiento Saludable 2020-2030, Organización Mundial de la Salud) (OMS). El envejecimiento saludable y activo, no depende en exclusiva de los genes. Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico, según la OMS.
Los factores intrínsecos, heredados, por sí solos, aunque son significativos no determinan el riesgo en la vejez. Los factores extrínsecos, relacionados con el medio ambiente y el estilo de vida, desempeñan un papel importante en la determinación del riesgo de desarrollar un trastorno; con la edad, la contribución relativa de los factores genéticos se reduce y aumenta la influencia de los factores no genéticos, por lo tanto, se pueden cambiar las características de envejecimiento. (Petretto D.R., Pili R. Envejecimiento activo y de éxito o saludable: una breve historia de modelos conceptuales; Revista Española de Geriatría y Gerontología; 2016;51 (4): 229-241)
Hablamos de los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida.
Hay varios miedos al transitar en camino del envejecimiento. Una de las principales preocupaciones de las personas mayores es perder las funciones cognitivas, especialmente las relacionadas con el aprendizaje y la memoria. Otro tema se refiere a las facultades físicas: una disminución en la capacidad de realizar fácilmente acciones simples. Para mantener las funciones cognitivas hay varios factores preponderantes, como ser la educación, a mayor educación menor riesgo de perder capacidad cognitiva, la función pulmonar es otro factor importante, la actividad física y las relaciones sociales o interpersonales completarían los factores mas importantes. Con respecto a la capacidad física los factores mas importantes serian la actividad física y la integración social. (Rowe JW, Kahn RL. Reply to Letter to Editor. Gerontologist. 1998; 38:151.)
Es importante favorecer la realización de tareas productivas, remuneradas o no, pero que generen un valor social para el individuo.
Según Baltes (1990), el concepto de envejecimiento activo se asocia al concepto de resiliencia, gracias a la cual las personas son capaces de lograr un equilibrio positivo entre las ganancias y las pérdidas durante el envejecimiento. La capacidad de entender que hay objetivos que serán inalcanzables en esta etapa de la vida, pero a su vez la posibilidad de generar nuevos objetivos que sean posibles de lograr. Esta resiliencia o capacidad de adaptación a la vejez conlleva a poder aceptar algunas pérdidas y a su vez a tener la posibilidad de generar nuevas ganancias.
Toda la información obtenida en base al desarrollo de distintos modelos teóricos a partir de la década de 1990, aunque hay estudios importantes anteriores, ha permitido diseñar factores predictivos para un envejecimiento saludable y activo. En base a estos factores de predicción podemos crear estrategias que sean mensurables y ayuden a los individuos y a las sociedades a estimular y facilitar el envejecimiento saludable y activo.
Dado que hoy gracias a los avances en salud las personas cada vez viven más años y esos años debemos vivirlos con elevada calidad. Este es el desafío para el futuro si las sociedades quieren envejecer en salud. Estoy convencido que desde todo punto de vista ya sea psicológico, social o económico los países van a distinguirse por los que logren que su población envejezca en salud y los otros.

